Julio Cortázar contó cómo fue la primera vez que en su cabeza aparecieron los cronopios, los famas y los esperanzas.
Cortázar y el origen de los Cronopios: «Personajes indefinibles como globos de color verde»
El escritor contó en una entrevista cómo fue que por primera vez aparecieron los Cronopios. «Luego tomaron un aspecto más humano, con la conducta del poeta o el que vive al margen de las cosas».
Joaquín Soler Serrano: —¿Cómo se definen los cronopios, los famas y las esperanzas? ¿Cómo surgieron en su imaginación?
Julio Cortázar: —Es una pregunta que me hacen mucho y yo siempre tengo que contestar que la definición de los cronopios hay que buscarla en el mismo libro. Es decir, que son personajes indefinibles.
Nacieron en París, en el año 1952, en un entreacto de un concierto que se daba en el teatro de los Campos Elíseos en homenaje a Ígor Stravinski. El teatro se había vaciado en el entreacto, yo me quedé solo en las plateas, y de repente tuve la sensación de que en el aire había unos personajes indefinibles, que yo vi un poco como globos de color verde, cómicos, divertidos y amigos, que circulaban por el aire, y que se llamaban cronopios. El nombre y la imagen me vinieron juntos.
El nombre «cronopio» no tiene nada que ver con cronos, con el tiempo, aunque ellos tienen su propio tiempo, pero no es ese el detalle esencial.
A continuación, Cortázar explica cómo, al escribir sobre ellos, los cronopios tomaron una forma casi humana, representando a poetas o personas que viven al margen, en contraste con los famas, que simbolizan el orden, la formalidad y a los «gerentes» de la sociedad. Finalmente, describe a las esperanzas como figuras intermedias, influenciadas por los otros grupos, cuyas historias dependen de sus propias características psicológicas.





