Julio Cortázar con su gato, Teodoro W.Adorno.

Historia verídica

Mini cuento de Julio Cortázar

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con
las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan
muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.

Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido
vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y
adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de
curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor
inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo.

A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cortázar en fotos

Julio Cortázar escrbió El Examen en 1950, pero fue la última novela que publicó porque lo habian rechazado.
Julio Cortázar y el jazz, un amor que se vio reflejado en muchísimos de sus textos.
Julio Cortázar y Carol Dunlop
Gabriel García Márquez y su gran amiración por Julio Cortázar
Julio Florencio Cortázar, el gran Cronopio.
En 1951, Julio Cortázar fue relator de box en París. Y duró apenas una pelea.